pamplona

El estudio te hace más sabio, más culto o, sencillamente, te permite aprobar el examen de la semana que viene, siempre en beneficio propio. La ONG Coopera, a través de la Olimpiada Solidaria de Estudio, lo ha convertido en un elemento capaz de transformar la vida de otros, en un beneficio para terceros. Es el estudio solidario, aquel que traspasa el gusto de aprender o la necesidad de aprobar y se dirige a mejorar la vida de quienes viven en países en desarrollo rodeados de carencias. La Olimpiada Solidaria de Estudio (OSE) convierte las horas de biblioteca o de salas de estudio de miles de estudiantes en euros contantes y sonantes que se destinan a proyectos de educación en países en desarrollo. Para ello, claro, hacen falta también patrocinadores capaces de donar ese dinero. Y por suerte para este proyecto, no le faltan ni estudiantes ni benefactores.

Almudena de Diego, responsable de Proyectos de Educación para el Desarrollo y Sensibilización de la ONG, explica que “el proyecto está orientado a jóvenes y niños desde 10 años y aúna estudio y solidaridad”. Y aunque un objetivo es, sin duda, recaudar dinero, no es ese su razón de ser primordial. “Se trata de un proyecto de sensibilización”, especifica De Diego, “por lo que nos importa más una gran participación de personas que las horas o euros que finalmente sumemos. Cada participante es alguien que recibe una explicación del objetivo del proyecto, que no otro que estimular en los jóvenes actitudes y comportamientos solidarios y comprometidos con el desarrollo humano”. Y esa concienciación es el verdadero interés, de modo que la Olimpiada Solidaria se desarrolla en dos campos de juego: sensibilizando en los países en desarrollo y haciendo posible la educación en los países en desarrollo. En la Olimpiada española de 2016 participaron 37.061 jóvenes (usuarios únicos, contados una sola vez aunque repitieran varios días de estudio) que computaron un total de 365.000 horas de estudio o, en términos contantes y sonantes, 365.000 euros. Ese dinero sirvió para apoyar 7 proyectos solidarios en Ecuador, Guatemala, El Salvador, Brasil, Senegal y República Democrática del Congo.

Las olimpiadas arrancaron como una iniciativa local en Logroño, hace 15 años. De Diego recuerda el gran crecimiento vivido, cuando de aquella primera edición local ”hemos pasado este año a una edición que convocará a estudiantes de 15 países”. España supone, no obstante, más de la mitad de participantes y horas/euros. En su versión global, las cifras de 2016 fueron espectaculares: 66.297 estudiantes solidarios que reunieron 553.845 horas/euros en 515 salas de estudio solidario de universidades, asociaciones, centros culturales, colegios bibliotecas, institutos, colegios mayores y centros jóvenes de 13 países.

La Olimpiada Solidaria 2017 ha comenzado hace apenas unos días, el 5 de noviembre y se prolongará hasta el 5 de diciembre. El objetivo es alcanzar los 70.000 estudiantes y los 600.000 horas/euros. En la mañana del sábado 11 de noviembre, con seis días de operatividad, el contador de la OSE mostraba cifras esperanzadoras. 10.303 participantes habían estudiado casi 50.000 horas/euro en 322 salas.

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Las bibliotecas y salas de estudio solidarias solo computan sus horas/euros los usuarios que voluntariamente se inscriben. En el apartado universidades, la Universidad de Granada (UGR) es la más solidaria. Se adhirió al programa hace solo cuatro años pero lo hizo con ímpetu. Desde el principio lidera el ránking de horas/euro. El año pasado, 9.073 estudiantes sumaron 98.662 horas/euros en sus 21 salas de estudio/bibliotecas. Pilar Aranda, rectora de la UGR, está muy orgullosa de sus estudiantes. “Nos enorgullece contar con un estudiantado que se toma en serio la idea de construir un mundo mejor y de ayudar a quienes nos necesitan”, explica la rectora. María José Ariza es la responsable de la Biblioteca de la UGR. Ariza cuenta dónde irá el dinero que los estudiantes de la UGR apoyan con sus horas de esfuerzo. “Se trata del proyecto ‘Watoto vuelve a la escuela’, un programa de reinserción educativa para menores víctimas de la guerra en la República Democrática del Congo. Entre ellos se encuentran niñas y niños exsoldados o desmilitarizados, que han sido víctimas de ataques o secuestros y que han sufrido todo tipo de abusos y violencia física y psicológica”.

Si en el capítulo de universidades la UGR se alzó como la más solidaria. La biblioteca que, de modo individual, más estudiantes aglutinó fue la Biblioteca del Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI) de la Universidad de Deusto en Bilbao, con casi 3.000 estudiantes que sumaron casi 23.000 horas/euros.

La Olimpiada Solidaria de Estudio, que cuenta con el apoyo institucional de UNESCO, ha conseguido funcionar, cuenta Almudena de Diego, gracias a una potente red de ONGs de todo el mundo. Diferentes organizaciones se encargan del reto en cada país o, en ocasiones, en grupos de países. “Pero el dinero no es finalista”, dice. “Cada país propone varios proyectos pero, si no recauda suficiente y otro país sí, se trasvasa el dinero”. Los proyectos de esta edición son “Watoto vuelve a la escuela” en el Congo, un proyecto de ayuda a jóvenes desfavorecidos y víctimas de abuso sexual en Filipinas y un tercer proyecto llamado “Ayudar a los jóvenes mayas a volver a la escuela” en Guatemala. Ahora que se acerca el primer trimestre en colegios e institutos y el cuatrimestre en las universidades, el estudio tiene un aliciente más que sacar buenas notas.

Las cuentas claras

La Olimpiada Solidaria del Estudio recaudó en su primer año poco más de 5.000 euros. El año pasado superaron el medio millón de euros. La transparencia es un elemento fundamental hoy día en este tipo de proyectos. Por eso, en su sección “Las cuentas claras”, la organización deja constancia de cada uno de los envíos y traspasos de dinero que muestran que, finalmente, los fondos llegan fielmente donde estaba previsto.

Visto en El País

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